Razón 1: La piel de tu peque no está «rota»: es muy sensible y reacciona a lo que no reconoce

Toda madre con un hijo de piel delicada conoce la rutina: pruebas una crema nueva con esperanza y a veces la piel se pone más roja, más reactiva. No estás loca, y no lo estás haciendo mal.
Lo que suele pasar es sencillo: una piel muy sensible reacciona a fragancias, conservantes y activos que no reconoce. En una piel ya delicada, cuantos más ingredientes distintos, más posibilidades de que algo le siente mal. Si una crema le escuece, cuesta creer que le esté sentando bien.
Por eso el planteamiento de Ancestra es el contrario: en vez de sumar ingredientes, quitarlos todos menos uno.











Me encanta. Mi piel dura hidratada muchísimo más tiempo, hay zonas de rojeces o eccema que ya no han vuelto a aparecer y además da a mi piel un aspecto más natural. Todo ello con la tranquilidad de no tener ningún ingrediente artificial y ser totalmente biocompatible con mi piel. No va a faltar en mi neceser.